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viernes, 24 de febrero de 2012

Algo sobre el accidente de Once

Queremos expresar nuestras más sentidas condolencias a los familiares de las victimas de la tragedia ferroviaria ocurrida el pasado miercoles así como esperar la recuperación de todos los heridos.

Una vez más seguimos viviendo las consecuencias del debastador neoliberalismo de los 90.
Una vez más tuvimos que soportar perdidas humanas por la ambición de una empresa.
Una vez más exigimos la reestatización de los ferrocarriles para que vuelvan a estar al pleno servicio del pueblo y no al servicio de intereses empresariales.
Una vez más exigimos justicia.

Recuperar los ferrocarriles también es recuperar soberanía.

Perón y la recuperación de los ferrocarriles:


Unas reflexiones de Scalabrini Ortiz sobre los ferrocarriles:

“...Los ferrocarriles constituyen la llave fundamental de una nación. La economía nacional, pública y privada, el equilibrio de las diversas regiones que la integran, la actividad comercial e industrial, la distribución de la riqueza y hasta la política doméstica e internacional están íntimamente vinculadas a los servicios públicos de comunicación y transporte. Todos sabemos cuan poderoso es el estado entre nosotros y cuantas facultades se han concedido a los ejecutivos. Pero muy pocos saben que la potencia de los ferrocarriles es quizás superior a la potencia del Estado, porque se ejerce sin contralor alguno, discrecionalmente...”

“... Los ferrocarriles pueden extraer sus rentas del modo que a ellos les convenga. Ellos pueden matar industrias, como las mataron. Pueden aislar zonas enteras del país, como las aislaron. Pueden crear regiones de preferencia, como las crearon, Pueden inmovilizaron poblaciones, como las movilizaron o inmovilizaron de acuerdo a sus conveniencias: pueden aislar puertos, como los aislaron. Pueden ahogar ciertos tipos de cultivos, como los ahogaron, pueden elegir gobernadores como los eligieron."

"El ferrocarril extranjero es el instrumento del antiprogreso."

"En los países en que los ferrocarriles siguen perteneciendo a los particulares, la legislación se ha ajustado estrictamente para obligarlos a que sirva, ante todo, a las conveniencias generales de la Nación. La legislación norteamericana es un magnífico ejemplo de la minuciosa intervención del Estado en todas las actividades ferroviarias. Mediante sus delegaciones legalmente autorizadas, el gobierno controla las tarifas, la formación del capital, la seguridad de los empleados y del público, los salarios, la contabilidad de las empresas y la orientación de las corrientes nacionales de tráfico”.