La reestatización del sistema jubilaciones a fines de octubre de 2008
significó la recuperación del sistema previsional en manos del Estado
nacional. Como se analizó en el capítulo anterior, con la reforma
previsional impulsada por el gobierno de C. Menem, se había instaurado
un régimen de carácter mixto (capitalización y reparto), basado en la
capitalización individual como elemento central de la futura jubilación
del trabajador. Los principales argumentos en favor de la reforma,
planteaban que el régimen de capitalización permitiría la reducción del
déficit crónico del sistema previsional, el incremento de su cobertura y
un aumento del ahorro interno en el país, además de garantizar mayores
ingresos para los jubilados y pensionados al momento del retiro. Se
sostenía al mismo tiempo que la reforma del sistema, al dinamizar el
mercado domestico de capitales, impulsaría el crecimiento económico,
impactando positivamente en las condiciones de vida de la población en
su conjunto.
Hoy, más de una década después, se hizo evidente que ninguno de estos
argumentos se cumplió en la práctica. Más bien sucedió todo lo
contrario: se observó una reducción en el nivel de cobertura, una alta
concentración del mercado de las AFJP que minó los tan aclamados
“beneficios de la competencia”, un incremento en los costos del sistema
por el alto peso de las comisiones de las administradoras sobre los
aportes realizados por sus afiliados, una profundización del déficit del
sistema estatal por el enorme giro de fondos hacia las AFJP, un
inexistente fomento del mercado de capitales. Para los efectivamente
afiliados al régimen de capitalización los resultados tampoco fueron
prósperos. Sus jubilaciones no resultaron necesariamente mayores que las
de quienes permanecieron en el sistema de reparto. Adicionalmente, con
el impulso del Decreto 1495/01, las AFJP lograron avanzar sobre las
cuentas individuales deduciendo parte de su comisión directamente del
saldo de la cuenta aquel afiliado que dejaba de aportar durante cierta
cantidad de tiempo.
Resulta claro, entonces, que mientras las consecuencias de la reforma
previsional de 1994 fueron marcadamente negativas para los ingresos del
Estado y de la clase trabajadora, esto no fue así para el sector
financiero y el capital concentrado local e internacional, beneficiados
por la proliferación de negocios financieros.
Luego de este racconto, no es necesario aclarar por qué la creación del
Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), a través de la Ley
26.425 de 2008, ha significado una medida progresiva para el conjunto de
los trabajadores de nuestro país. De hecho, ha implicado que el sistema
previsional vuelva a concebirse como un régimen solidario financiado a
través de la transferencia intergeneracional. A su vez, la
reestatización del sistema implicó que los fondos que administraban las
AFJP fueran traspasados hacia las arcas de la Administración Nacional de
la Seguridad Social (ANSES) y, con ello, surgieron una serie de debates
públicos acerca de la propiedad y el uso de dichos fondos. En la
primera sección del presente capítulo, buscando aportar información a
estos debates, se compara la composición de la cartera de inversiones de
las AFJP con la cartera actual en manos de la ANSES y se da cuenta de
la forma en que se han utilizado los fondos del Fondo de Garantía de
Sustentabilidad (FGS) desde la re-estatización del sistema hasta
la actualidad. En base a esta información, es posible analizar el modo
en que el gobierno nacional ha utilizado los fondos de la ANSES como
instrumento de política económica.
Como se podrá observar, los resultados indican que, desde el traspaso
de las colocaciones de las AFJP a la ANSES, el gobierno no ha modificado
sustancialmente la composición de la cartera. Tampoco ha mostrado
capacidad (o voluntad) para emplear los fondos disponibles ni para
generar un impacto positivo en la economía real ni para alcanzar una
recomposición real de los ingresos de los jubilados actuales. Si bien la
reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones ha sido, sin
lugar a dudas, la medida más relevante en términos de política
previsional de las últimas décadas, no se puede dejar de mencionar la
importancia de la Ley de Movilidad Jubilatoria sancionada el pasado
año.
La mencionada ley implicó un avance para los trabajadores, ya que la
evolución de los ingresos de la población pasiva no dependen ya de la
decisión discrecional del Poder Ejecutivo, como había acontecido a lo
largo de las últimas décadas.
Los pagos de efectivo a los padres en condición de pobreza hacen que sus
niños mantengan la asistencia escolar y los chequeos de salud están
teniendo un impacto positivo. Los pagos condicionales de dinero en
efectivo a las familias pobres con niños en Argentina han "tenido un
impacto" muy positivo, dijo entusiásticamente Graciela Dulcich,
directora de una escuela primaria en un barrio pobre en las afueras de
Buenos Aires.
"Una vez que los niños se matriculan en la escuela, la responsabilidad
es nuestra, y si ellos pierden la clase por más de tres días, nosotros
tenemos que mover cielo y tierra para averiguar qué está pasando, y para
hacer que comiencen nuevamente", explicó la misma.
Durante los últimos 35 años, Dulcich ha trabajado en escuelas públicas
en barrios de bajos recursos en los suburbios de la capital, como la
escuela número 34, donde ella actualmente se desempeña como directora en
San Isidro, un distrito de Buenos Aires marcado por fuertes contrastes
sociales. En el año 2009, el gobierno de centro-izquierda de Cristina
Fernández presentó la Asignación Universal por Hijo (AUH), que otorga
220 pesos (53 dólares) mensuales por cada hijo menor de 18 años,
llegando al máximo de cinco, para padres que están desempleados o
trabajan en el sector informal de la economía.
En caso de hijos discapacitados, la asignación mensual es cuatro veces
mayor. La AUH luego fue extendida a los hijos de empleadas domésticas,
embarazadas, y miembros de cooperativas con bajos recursos. La
transferencia de dinero, recibida actualmente por las familias de más de
3.6 millones de niños y adolescentes, está sujeta a la asistencia
escolar y a la actualización de vacunas y chequeos médicos. Estudios
independientes demuestran que la AUH ha conducido a una drástica
reducción –entre 55 % y 70 %- de la pobreza extrema, así como a una
significante reducción en los niveles de pobreza y desigualdad.
Pero el impacto no sólo se ha sentido en las familias en situación de
pobreza que han sido favorecidas por la ayuda mensual en efectivo que
completa los ingresos que son capaces de obtener trabajando. Los efectos
también se sintieron en las escuelas, especialmente en el nivel
primario, donde la AUH ha producido un gran salto en la matriculación.
Y, de acuerdo con Dulcich, “una vez que la escuela logra que los niños
entren, los ganó de nuevo”- en otras palabras, incluso si faltan una
semana de tres, ellos están en el sistema, y están en seguimiento.
“Hacemos todo tipo de cosas para lograr que asistan a clase”, desde
animarlos y aplaudir todos los días a los que van, hasta llamar por
teléfono o incluso visitar las casas de los que faltaron a clase, dijo
la directora. Ella explicó que el ministerio de Educación solicita
reportes mensuales de asistencia. “Si le comunico al ministerio que hay
chicos que abandonaron, o que algunos repitieron el año, me reprenden y
me solicitan un informe detallado. Esta es la presión que enfrentamos,
por la cual tiene que hacerse todo lo que fuera posible para asegurar
que los chicos vayan a la escuela”, dijo Dulcich.
Las escuelas primarias también pueden enviar a los niños a psicólogos o a
trabajadores sociales, y ofrecer a las familias orientaciones médicas o
de cuestiones odontológicas, así como consejos sobre diferentes
problemas. Con respecto a las familias de los chicos que habitualmente
faltan a clase, y “no tienen la cultura de una asistencia regular”, se
realiza un gran esfuerzo en términos de seguimiento de la situación,
explicó Dulcich. Muchas de esas familias se ganan la vida clasificando
basura en la calle de los materiales reciclables vendibles como el papel
y cartón- son conocidos como “cartoneros” en Argentina- trabajo que a
menudo realizan los niños junto a sus padres.
“Pero para las madres que nunca se rinden, las que nos preguntan si
pueden dar la dirección y número de teléfono de la escuela como
referencia cuando van a buscar trabajo, la AUH es muy valorada”, ella
dijo. Estas mujeres, expresa Ducich, “ahora envían a sus hijos a la
escuela con todos los útiles necesario, y vienen para decir que su hijos
perdieron su lápiz rojo, por ejemplo-una actitud impensable en el
pasado. Las familias ahora se sienten menos marginadas, e incluso
realizar contribuciones voluntarias regulares” a la asociación de
padres, conocida como “cooperadora” en Argentina.
En el país de las escuelas públicas, la cooperadora recibe dinero de los
padres de los estudiantes para hacer los arreglos necesarios y comprar
los materiales cuando el presupuesto de la escuela no alcanza.
Los retos en la escuela secundaria
Pero en el nivel secundario ha sido más difícil lograr la asistencia
constante por medio de la AUH. Aunque la asignación ha ayudado a reducir
la pobreza, lo que en sí mismo favorece un entorno de aprendizaje, los
retos son más complicados.
Jessica Malegarie, de la Fundación Cimientos (Fundación para la Igualdad
de Oportunidades Educativas), que trabaja con adolescentes, dijo que la
AUH "ayuda pero no resuelve" los problemas en la escuela secundaria,
donde la deserción y los índices de repitentes son elevados.
La fundación provee un salario de 185 pesos (US$45) por mes a 3.050
jóvenes de todo el país para contribuir a que permanezcan en la escuela.
Esta asistencia no es incompatible con la AUH, la cual es recibida por
la mitad de las familias de los beneficiarios de la fundación. Sin
embargo, la estructura de la escuela secundaria, donde hay diferentes
maestros para cada tema, que además enseñan en más de una escuela,
implica que la relación con cada estudiante sea menos personalizada.
Este y otros factores afectan la asistencia regular, dijo Malegarie. Los
índices de deserción en la escuela secundaria son entre dos y tres
veces más altos que en el nivel primario.
Malegarie, directora de los programas de la fundación, dijo que la AUH
"ha sido muy positiva, porque ha reducido las tasas de pobreza y
necesidad, al mismo tiempo que sitúa la cuestión de la educación en la
agenda pública, exigiendo la asistencia de los alumnos". Malegarie
también reconoce que la asignación condujo a un incremento en la
inscripción. Pero también destacó que para mantener a los adolescentes
en la escuela, "se debe lograr un compromiso por parte del menor y su
familia, lo que requiere trabajar de cerca con ellos".
La escuela secundaria "fue pensada para otro tipo de estudiante, con
diferentes características socioeconómicas y culturales" a las que se
ven hoy en muchas zonas, dijo, agregando que se necesitan programas
tutoriales, y que los maestros deberían poder pasar más tiempo en las
escuelas. IPS habló con una mujer que está enfrentando este problema: su
hijo de 15 años quiere dejar la escuela. Su madre, una empleada
doméstica, está preocupada porque perdería la AUH, pero no ha podido
convencerlo de seguir yendo a clase. "Le dije que si él no sigue
estudiando, tendrá que salir y trabajar, pero no llego a ningún lado con
él", dijo la madre, quien prefirió conservar el anonimato.
Los padres reciben 80% de la AUH todos los meses. El resto es retenido
hasta el principio del año escolar en marzo, El padre o tutor legal
recibe el monto acumulado presenta una constancia de asistencia y un
certificado de vacunación. "Ese control", dijo Dulcich, "se hace solo
una vez al año, pero nos supervisan todos los meses para ver que está
pasando con los niños que están inscriptos. Por eso, desde mi punto de
vista, es sin duda muy positivo - no solo respecto al futuro, sino
también respecto al presente". "Una vez que la familia 'descubre' la
escuela, la cual los ayuda a solucionar varios problemas y brinda apoyo,
no se van más. Porque las cosas no son como solían ser – las escuelas
ahora cumplen con muchas funciones sociales", dijo la directora.
Matrimonio Igualitario
Discurso Partido Socialista
Diputado Cuccovillo, Versión Taquigráfica - Hora 01:09 Buenos Aires, 5 de mayo de 2010
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Cuccovillo.-
Señor presidente: desde el bloque del Partido Socialista venimos a dar
el total apoyo a este dictamen de mayoría, destacando fundamentalmente
que este es un trabajo de nuestros compañeros, como el ex diputado Di
Pollina y más recientemente la compañera Augsburger, fruto del esfuerzo y
la militancia al servicio de la aprobación de esta iniciativa.
Estuve escuchando distintas exposiciones: me pareció importante la del
señor diputado Felipe Solá, con la que estoy en total acuerdo por las
emociones que me generó; rescato también la intervención del señor
diputado Roy Cortina que dio fundamento a los irrefutables avances
científicos, históricos y sociales del ser humano; la señora diputada
Chieno abundó en datos estadísticos acerca de la vida familiar y el
niño, y la señora diputada Puiggrós habló desde el conocimiento de las
distintas construcciones de la vida familiar.
Algunos pensamos quizás que la vida transcurre siempre igual, pero la
construcción social, el matrimonio y los estados son construcciones
culturales, y no siempre fueron iguales. No fueron iguales hace treinta,
cincuenta o cien años, y mucho menos hace doscientos o mil. Por lo
tanto, cuando hablamos de la familia como una cuestión, eterna no es
así; solamente sucede en las películas. Muchos diputados y diputadas han
avanzado sobre las cuestiones de los derechos y la igualdad. Yo me
pregunto qué aporte puedo hacer. La verdad es que quiero avanzar en mi
condición de padre de un hijo gay, un hijo que entiendo que debe tener
igualdad de derechos que el resto de mis hijos.
Tengo tres hijos: dos varones y una mujer. Uno de mis hijos varones es
gay, un ser humano que yo considero que tiene igualdad de derechos y de
sentimientos que el resto de mis hijos. (Aplausos en las bancas y en las
galerías.)
El señor diputado Solá habló de hipocresía; por eso sentí que me
identificaba mucho con su pensamiento y sus emociones. En general trato
de no ser duro porque creo que las cuestiones culturales son muy
difíciles de transformar, y entiendo a quienes no están de acuerdo con
este proceso.
Conversando con algunos de mis compañeros les decía que la verdad es que
hubiese querido que quienes hoy están en desacuerdo con este proyecto
tuvieran mayores fundamentos desde lo científico, es decir, fundamentos
concretos. Reconozco en muchos de mis colegas, quizás en todos, una gran
sinceridad y una gran militancia en sus convencimientos, pero entiendo
que no hay elementos científicos concretos ni emotivos que avalen su
posición en la vida cotidiana.
Este hijo mío tiene los mismos derechos que el resto de la sociedad.
Seguramente habrá muchos hijos, hermanos y padres que están en su misma
situación. Cuando nos turnamos para cuidar a mi nieto, mi hijo mayor no
piensa que el que irá a cuidarlo en los días que tenemos asignados es un
tío gay que puede contagiar o deformar al niño. La verdad es que no
siento que piense así. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Entonces, señoras diputadas y señores diputados, haciendo una referencia
al respeto que tengo por las diferencias, porque entiendo que las
culturas a veces tardan siglos en modificarse debido a que son muy
resistentes, pienso que el matrimonio es una institución cultural armada
por el ser humano y que se fue modificando a lo largo de los tiempos.
Solamente hay que estudiarlo, hay que leerlo, hay que investigarlo y
despojarse de ciertas cuestiones emotivas o fundamentalistas.
Es desde este punto de vista que quiero hablar: desde el punto de vista
de la igualdad de derechos, de lo cotidiano. La señora diputada Satragno
nos hablaba muy correctamente del sufrimiento de quienes viven esta
situación, del sufrimiento de las familias. Yo me he encontrado con
madres que tenían dificultades para expresar la situación de su hija o
de su hijo.
Recientemente la madre de un activo dirigente gay, amiga mía, me contó
que hace pocos años se encontró con esa realidad y le costaba
enormemente aceptarla, pero seguramente le costaba más por el qué dirán
desde afuera, por cómo podía ser juzgado desde afuera. Entonces, cuando
decimos, por ejemplo, que si es gay es buen trabajador, estamos haciendo
una discriminación, porque ese buen trabajador tuvo que hacer mérito
desde la infancia para que no lo noten diferente y tuvo que sufrir desde
la infancia… (Aplausos en las bancas y en las galerías.) …para cubrir
las diferencias que pudiera haber tenido en una sociedad que lo
discriminaba.
Por eso me parece que esto es un gran avance de la sociedad argentina
hacia la igualdad. Este debate serio que hemos dado en esta Cámara con
quienes no están de acuerdo con esta iniciativa es un gran avance. Hoy
puedo parafrasear a Alejandro Rossi, quien en la comisión decía algo así
como “Hoy me siento un poco mejor porque creo que hemos avanzado; más
allá de que pensemos distinto podemos sentirnos un poco más iguales.” El
bloque del Partido Socialista, respetando el trabajo que ha hecho
Silvia Augsburger y el que hiciera Vilma Ibarra en el otro dictamen, así
como el de tantos otros diputados y diputadas, adelanta su apoyo al
dictamen de mayoría. (Aplausos prolongados. Varios señores diputados
rodean y felicitan al diputado)
Recuperación de Empresas Nacionales
Lo que nos pertenece
Mario Rapoport, Página 12, 17 de abril de 2012
YPF, creada en 1922, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, con
yacimientos descubiertos a partir de 1907, fue conducida inicialmente
por un patriota visionario, el general Enrique Mosconi, brindando una
base para nuestra industrialización e independencia económica y dando
empleo a muchos argentinos.
Mosconi se interesó en el petróleo cuando trabajaba para el incipiente
servicio aeronáutico del ejército y un oscuro gerente de la Texaco,
empresa estadounidense a la que se le compraba en ese entonces gasolina,
se negó a proveerla bajo el pretexto de que el organismo estatal se
había excedido en los límites de crédito otorgados. Entendiendo que las
Fuerzas Armadas podían paralizar sus actividades por esas
circunstancias, se le reveló a sí mismo la necesidad de un
abastecimiento permanente de aquellos productos, cada vez más
indispensables desde el punto de vista estratégico, mediante la creación
de una empresa estatal.
Mosconi se dio cuenta de que las compañías norteamericanas e inglesas
que dominaban el mercado, unas más brutalmente y otras con mayor
suavidad, terminaban ahogando al país con sus cuerdas como las viudas
negras a sus amantes de turno. Negras de ese líquido tan precioso como
el petróleo. Debemos recordar que desde los comienzos del siglo XX los
supuestos del libre comercio, definidos brillantemente por Adam Smith,
no fueron horadados por las ideas de Carlos Marx, sino por la acción de
un demiurgo ambicioso e implacable como lo llamaba Bertrand Russell, el
norteamericano John D. Rockefeller. Este llegó a monopolizar a través de
su Standard Oil la casi totalidad de la capacidad refinadora, los
oleoductos, el transporte y el 85 por ciento de los recursos petroleros
de su país y luego se lanzó al mundo compitiendo con los no menos
voraces intereses holando-ingleses de la Royal Dutch Shell. El libre
comercio podía servir para la teoría, pero John D. y la Shell preferían
la práctica del monopolio.
Yrigoyen intentó enfrentarlos a través de un proyecto de
nacionalización del oro negro argentino. El manejo del recurso
estratégico se había convertido en uno de los ejes de la agenda política
y transformado en bandera del antiimperialismo. Diego Luis Molinari
decía en el Senado “que no se instituye un monopolio del Estado para
aplastar a una industria privada de tales o cuales individuos: estamos
en la alternativa de elegir entre el monopolio extranjero y el monopolio
del Estado, que es, en definitiva, el monopolio del pueblo argentino”.
Pero el caudillo radical se encontró con una muralla de políticos
venales que, además de acusarlo de decrépito, organizaron con paciencia
un golpe de Estado para echarlo del poder en septiembre de 1930. El
gabinete del nuevo presidente, José Félix Uriburu, lucía con la
presencia de varios abogados o representantes de las empresas
extranjeras. En su época se decía que en ese golpe había “olor a
petróleo”: era quizás el perfume más cotizado de entonces y lo siguió
siendo hasta ahora.
La historia de YPF sufrió varios avatares, pasando por el fracasado
contrato con la Standard Oil de California, al final del gobierno de
Perón, que no ponía en juego a la compañía estatal, pero sí le otorgaba
una concesión importante a esa empresa; los contratos petroleros
firmados por Frondizi; y la anulación de esos contratos bajo el gobierno
de Illia.
La necesidad del abastecimiento petrolero en la época de la
industrialización previa al golpe del ’76 estaba metafóricamente
simbolizada por una acertada expresión de Horacio Giberti. “Si la
industria es el motor del avión, su combustible es la energía y,
precisamente, por falta de petróleo, el avión de la economía argentina
no alcanzó a despegar.”
Ya con la última dictadura militar, que desindustrializó el país,
predominó el desmantelamiento expreso de YPF a fin de garantizar el
costoso endeudamiento externo. Una empresa exhausta, pero todavía
potencialmente pródiga quedaba como última joya de la corona cuando el
gobierno de los noventa optó por obviar la importancia económica y
estratégica de este recurso natural y no renovable permitiendo la
privatización primero y su extranjerización después.
Mientras que países vecinos como Brasil con Petrobras, Venezuela con
Pvdsa y México con Pemex mantenían el petróleo en manos del Estado, la
Argentina lo vendía apresuradamente para intentar salvar una falsa
estabilización cambiaria, aunque sus ingresos no sirvieron para
conformar ni la última propina de la deuda externa.
Repsol-YPF pasó a poseer un considerable poder de mercado, parecido al
que tenía su predecesora estatal. Se reemplazaba la lógica del interés
nacional por el de la ganancia empresarial. La producción se destinaba
esencialmente a la exportación, a fin de aprovechar el vertiginoso alza
del precio del crudo, mientras se dejaba de lado la constitución de
reservas indispensables para el futuro. Al mismo tiempo se disminuía la
exploración de riesgo y se reducía en forma considerable la cantidad de
años que aquellas reservas podían cubrir. Además, la renta petrolera se
reciclaba fuera del circuito productivo nacional, privilegiando la
remisión de utilidades y los precios de transferencia. Las retenciones
eran un paliativo desde el punto de vista fiscal, que no resolvían ni la
posibilidad de absorber el aumento del valor del crudo, ni la cuestión
principal que era el control por parte del Estado de un recurso cada vez
más escaso e imprescindible para la nueva etapa de desarrollo económico
del país. Hoy las críticas que nos vienen de España y del Viejo Mundo
son muchas, pero no olvidemos que los gigantes que veía el Quijote en su
delirio no eran más que molinos de viento. El gobierno argentino no
está expropiando una empresa, sino recuperando algo que les pertenece al
país y a su pueblo. Los molinos de viento están en otra parte y es
posible que muevan como fantasmas la crisis europea. Mientras, nosotros
nos quedamos con lo que nos pertenece.
La década ganada
Discurso de la Presidenta de la Nación en el Congreso
Cristina Fernández de Kirchner, Inauguración del 131° período de sesiones ordinarias del Congreso
Muy buenos días a todos y a todas. Señores gobernadores; señores
miembros del cuerpo diplomático; organizaciones sociales, políticas y de
derechos humanos; señoras y señores legisladores y legisladoras; pueblo
de mi Patria; mis queridos jóvenes como siempre, muchas gracias a todos
realmente: una vez más, en el marco de lo que dispone la Constitución
Nacional en su artículo 99 inciso 8°, vengo a dar cuenta del estado de
la Nación y asimismo a dar apertura a este nuevo año legislativo, el
131° período ordinario de este Parlamento Argentino, maravilloso
Parlamento Argentino. Y también a proponer, tal cual lo indica el
inciso, las cuestiones que de acuerdo a mi pensamiento, a lo que
queremos hacer como acción de gobierno, poner a consideración
eventualmente normativas a este Parlamento.
Este no es un año cualquiera, esta no es una sesión o un período de
sesiones cualquiera, este 131 período de sesiones ordinarias
legislativas coincide con dos aniversarios muy fuertes, para mí como
militante política, para mi generación y creo que para todos los
argentinos. Este año se van a cumplir 30 años de la recuperación
democrática de la República Argentina; 30 años que los argentinos
recuperamos el derecho a la vida, que nos había sido arrebatado por el
terrorismo de Estado; 30 años en que hemos recuperado la libertad; 30
años en que hemos recuperado a la soberanía popular como única fuente
legítima del poder público en la República Argentina.
También en unos días más, apenas unos meses, el 25 Mayo de este año
vamos a cumplir 10 años desde el momento en que un hombre se sentó en
este mismo lugar, con bastante menos votos que esta Presidenta por
cierto pero con una voluntad, una capacidad y una convicción en el
futuro basado precisamente en su memoria que no reconocía límites. Y
daba comienzo también entonces ese 25 de Mayo un proyecto político
abarca activo a toda la Nación donde ya íbamos a la lucha por la
igualdad, íbamos a la lucha por un mayor desarrollo económico, social y
cultural, por las terribles frustraciones que habíamos vivido los
argentinos aún en períodos democráticos. Yo quiero saludar a todas las
fuerzas políticas de origen democrático de nuestro país por estos 30
años y por estos 10 años en que los argentinos hemos recuperado tantos
derechos y tantas conquistas sociales.