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jueves, 15 de agosto de 2013

"EVITA Y EL CHE: Los mejores sueños son los que se cumplen"

Compañeros hoy queremos acercarles una invitación a que vean la obra "Evita y el Che: Los mejores sueños son los que se cumplen" en la que participa un compañero racinguista: Gabriel Rubinstein. La obra se estrenó el sábado pasado y va a estar todos los sábados de Agosto en el Teatro La Ranchería, en Montserrat, CABA. Están todos más que invitados.


SINOPSIS ARGUMENTAL

Un encuentro. Eva Duarte y Ernesto Guevara dialogan en torno al lecho de Fidel Castro que se encuentra en grave estado. La posibilidad de que el líder cubano muera, la necesidad de que siga vivo, es el desencadenante de un intercambio que traerá momentos de aspereza y atracción.
A partir de sus personales enfoques y vivencias ambos se deslizan a través de décadas de historia argentina y latinoamericana. Aquello que les ha tocado vivir o los sucesos de los que se han hecho eco luego de sus muertes, provocan choques entre sus concepciones de lo que significan la transformación social y la acción política. Protagonistas y personajes secundarios de la historia se tornan presencias espectrales. Por momentos, Eva o el Che se dirigen a alguno de ellos en soliloquios respondidos por un silencio inquietante. Allí está Perón, por supuesto, pero también Camilo Cienfuegos y Juan Duarte; Paco Jaumandreu y Mario Terán. No faltarán las menciones a John William Cooke y Carlos Mugica o a Isabel Perón, Pedro Eugenio Aramburu y José López Rega, que se proyectarán como sombras en el escenario. En un espacio que es ninguno, la falta de paz en torno a sus muertes y la utilización de sus imágenes por parte de la industria cultural serán motivo de odio y rencores no mitigados en sus voces. Pero ellos también alentarán un amor inmenso, un deseo de encontrarse en la eterna lucha por la felicidad de los pueblos.
Pese a que hay voces que anuncian su muerte, Fidel sigue vivo. Evita y el Che discuten, se insultan, pero pese a orígenes diversos y tradiciones difíciles de articular no pueden eludir la cercanía. Los dos se fundirán en un abrazo pleno de significados que parece alejar ominosas amenazas y trazar las líneas maestras de un futuro deseable.


Ficha técnico artística
Idea: Gabriel Rubinstein
Dramaturgia: Santiago Garrido
Actúan: Ariel Cofre, Lucía Urriaga
Vestuario: Mariana Arzola
Escenografía: Magali Acha
Video: Felipe Botero Restrepo
Música original: Litto Nebbia
Sonido: Matias Villaroel
Asesoramiento histórico: Daniel Campione
Asistencia de dirección: Felipe Botero Restrepo
Dirección: Eduardo Meneghelli

LA RANCHERIA
México 1152 - CABA
Teléfonos: 4382-5862
Web: http://www.teatrolarancheria.com.ar
Entrada: $ 70,00 / $ 35,00 - Sábado - 21:00 hs

Además, para completar la invitación, agregamos este texto que escribió como prólogo para las historietas de Evita y El Che, José Pablo Feinmann:

Evita y el Che: morir joven y ser inmortal

Que la vida se termina no es la única de sus leyes. Tiene otras. Lo que hace grandes a los seres humanos es que conocen las más dolorosas y siguen adelante, pese a todo, con la certeza de la finitud y la sed de la inmortalidad. Cuando se es joven todo es posible. La vida no tiene límites. Por eso es posible jugársela a cara o cruz. Evita y el Che lo hicieron. A ella la mató el cáncer y muy posiblemente la quemó la militancia, un fuego que era demasiado para ese cuerpo frágil. Meter un volcán en una porcelana, a quién se le ocurre. Al Che lo mató su obstinación, ese arte de urdir la militancia con la aventura, el deseo de hacer la historia. También lo mató un sargento boliviano, asustado, en la escuelita de La Higuera, en medio de la nada, en un mediodía triste. Los dos murieron jóvenes. Morir joven es morir sin la aspereza de los años, sin que a uno se le arrugue la cara o las ideas, o la fidelidad a las primeras promesas. No hay más que ver los destinos que tuvieron los líderes que atravesaron la devastación de los años: Perón, Fidel. Envejecer tiene, entre otros, el costo de la decadencia. Los líderes políticos, envejeciendo, hacen política día tras día, y se opacan con los años los brillos unánimes de los orígenes. Todos (o casi todos) somos puros al comienzo. Pero, ¿quién no ha sentido que traicionó sus sueños jóvenes? O, al menos, no todos. Pero sí algunos y no desdeñables. Bien, el que muere joven muere sin contradicciones. Morir joven es morir sin dejar de ser, por falta de tiempo precisamente, lo que uno es. Evita y el Che fueron una sola cosa: fueron Evita y el Che, para la eternidad. Cuando se habla de los filósofos, de los grandes, siempre se habla de una primera etapa, de una segunda o una tercera. Nunca se sabe cuál es mejor. Tampoco es seguro ni cierto que los años entreguen sabiduría. A veces nos vuelven cobardes. Nos vuelven cínicos y nos reímos de lo que supimos ser. "Las cosas en que he creído, ¡me cache en dié, qué gil", dice Discépolo. Y también: “Somos la mueca de lo que soñamos ser”. Nunca le va a pasar esto a Evita, al Che, a James Dean, a Marilyn Monroe y a todos los que se fueron temprano. Se quemaron en el primero de sus fuegos, que suele ser el más bello, el más luminoso. Después los fuegos se van apagando y quedan las brasas, que dan calor pero no los brillos jubilosos de las elecciones primeras.

¿Se equivocó el Che en Bolivia? Ya no importa. Si me lo preguntan diré que sí, que se equivocó. Pero, ¿desde dónde lo dice uno? Desde la política, desde la estrategia de la guerra. Pero, si no hubiera ido a Bolivia, ¿sería el Che? ¿Sería ese tipo obstinado, corajudo, sufriente hasta la infinitud, fiel con los suyos pero cruel también, exigiéndoles llegar hasta los límites que él, entre ahogos, entre el asma y el patético ventolín, llegaba? Sus cumpas le decían: “No podemos hacer lo que tú haces. Tú eres el Che”. Él, en la intimidad, se confesaba: “Hasta a mí, a veces, me cuesta ser el Che”. Ella era la principal enemiga que Perón tuvo entre 1946 y 1952, sobre todo a partir del trajesastre. Cuando dejó el vestido Dior, se anudó el pelo en la nuca y salió a pelearla con los sindicatos y sus “grasitas”. José Espejo, el sindicalista, le daba el apoyo de los obreros organizados. Y los negros de este país, los negros que la oligarquía odiaba y odia, le dieron su corazón y su esperanza. Evita les sublevó a la negrada. Y si hay algo que no toleran las clases dominantes de la Argentina, los que tienen el poder, los que todavía lo tienen y se escudan en lo que siempre destruyeron, las instituciones, odian al tosco peronismo que nos tocó en suerte porque ahí están los negros, y porque Evita los quería, los tocaba, los olía. Y ésta es una cuestión de clase. No molesten más con Victoria: nunca va a tener la estatura de Evita una señora con abolengo y con campos que fue enemiga de la negrada durante el peronismo y furiosa macartista durante la Guerra Fría, razón por la que le dio una patada al pobre José Bianco que cometió el imperdonable error que la insustancial y pródiga agente cultural de las Barracas de San Isidro castigó: ir a Cuba, ver a Fidel y volver a “Sur”. No, mijito, si sos comunista a “sur” no volvés. Evita, en eso, era como ella: arbitraria, anticomunista también. Pero si Victoria veía un negro, estornudaba. Y Evita le daba un abrazo, le daba una casa, le daba comida y luego, sonriendo, le daba un consejo: “Votá por Perón”.

Evita, para la izquierda peronista de los setenta, fue el Che con polleras. Necesitábamos, los jóvenes de esos años de los que nunca me desdeciré, un ángel de fuego, una llamarada de pureza, un Che Guevara. Ahí estaba: era Evita. Se había muerto joven, se había muerto linda y hasta su último aliento le exigió a Perón que fuera más allá de sí mismo. Por eso, era su verdadera adversaria. “Tenés que matar al milico que hay en vos”. “Tenés que ser un líder revolucionario”. “Fusilalo a Menéndez. Ellos, si ganan, nos van a fusilar a nosotros”. Perón la respetaba, y hasta le temía. Le decía “Negrita”. Y a ella debía gustarle porque les decía “grasitas” a los suyos.

Evita y el Che tenían una diferencia importante, casi teórica. Guevara venía de una familia con linaje. Guevara Lynch, caramba. Cuando uno se llama así tiene el futuro a su espalda y ese futuro le señala y le hace más simple el otro: el que está adelante, el que espera. El Che traiciona a su clase. Descubre el hambre en los leprosarios. Le quita cualquier velo que pudiera enturbiarle los ojos la canallada de Guatemala, el ataque a Jacobo Arbenz. Y se encuentra con Fidel y se sube al Granma y escribe su destino, eligiéndose. Porque esta gente se elige: no la elige su clase, ni su medio, ni las cosas, infinitas, que le dicen en la escuela o le imponen sus familiares. Se eligen: se dan el Ser. Nadie se los impone. Evita, a diferencia del Che, no tenía nada atrás: era una bastarda. Tenía que inventarse por completo. El bastardo es la antítesis del hombre de poder. Por eso: ¿qué tiene que ver Evita con Victoria, que tenía todo detrás, linaje, dinero, profesoras francesas, idiomas? ¿Qué se rebeló contra eso? Fue la opulenta, lujosa rebelión de una niña traviesa. Evita, como Scarlett O’Hara, pasó hambre, comió tierra y, como Scarlett, habrá jurado contra un cielo rojo no comer, nunca más, tierra. Un bastardo se crea a sí mismo. Tiene que darse el Ser porque no es nada. Lo único que tenía era su cuerpo, su belleza de joven pueblerina. No bien lo vio a Magaldi dijo: “Es mío”. Y se fue de Junín. No bien lo vio a Perón dijo: “Es mío”. Estaban en la colecta para el terremoto de San Juan. Evita le dijo a una amiga: “Prestá atención: éste es el levante del siglo”. Y se lo levantó a Perón. Y llegó al poder. Y Perón (cuyo único y verdadero acto revolucionario fue casarse con ella) la llevó al Palco del Colón, para horror de Victoria y las suyas: ¿qué hacía esa actriz, esa prostituta en el lugar de las señoras del poder?

Yo cumplí con ellos: les dediqué horas de trabajo y quedaron en mí como personajes reales y como personajes de ficción. Con el Che hice una obra de teatro. Lo metí en la Escuelita de la Higuera y lo hice discutir sobre la violencia con un ficcional becario Guggenheim. A ella le escribí un guión de cine, que dirigió Desanzo y que una actriz hizo inolvidablemente. Ahora ella está en San Luis y me han dicho que, en algunos actos, pasan los fragmentos del film en que Eva dice sus discursos. Me divierte la cosa: porque esos discursos no son de Evita. Los escribí yo, casi por entero. Es extraña la realidad: la que aparece en la pantalla no es Evita, lo que dice nunca lo dijo pero igual la miran con fervor y le creen. Porque Evita puede más que todos nosotros. ¿Saben qué es morir joven? Ya lo dije, pero veamos otros aspectos. ¿Y si Evita hubiera engordado? ¿Y si el Che hubiera encanecido? ¿Si su vos se hubiera vuelto áspera, ronca, débil? ¿Si se hubiera muerto entre médicos y enfermeras y aparatos de quirófano? Pero no: ahí están. Están como lo que fueron. Y eso que fueron, nunca dejarán de serlo. La música y el milagro de arriesgar la vida por una causa, de rebelarse contra el poder, son las dos más grandes cumbres del ser humano. Chopin, Mendelsohn, Schubert, Mozart y Gershwin murieron antes de los cuarenta años. Como Ernesto Che Guevara. Como Eva Perón. Porque es cierto: los elegidos de los dioses mueren jóvenes. Dejan una marca y solamente esa marca, que tiene la pureza y la perfección y el misterio de lo absoluto

viernes, 25 de enero de 2013

"Historias Clínicas": ficción, medicina e historia de nuestros grandes personajes

"La historia clínica es un modo de conocer a las personas. un diagnóstico retrospectivo que nos permite acceder a la intimidad de sus historias a través de un pretexto médico".


Desde este sábado a las 23:30 hs TELEFÉ va a transmitir "Historias Clínicas" un ciclo de 13 capítulos con la conducción de Felipe Pigna que abordará enfermedades y las verdaderas causas de la muerte de célebres personajes históricos argentinos. 

El motivo de nuestra recomendación viene dado por la elección de algunos de estos personajes que nos tocan muy de cerca como ser Evita, el General Perón, el Che, Discepolín, Belgrano o San Martín. Por otro lado el programa ya fue emitido en Mendoza así que podemos encontrar los capítulos circulando por la red.

Nos parece además una interesante forma de dar a conocer nuestra propia historia y celebramos la aparición de programas de este tipo en la televisión abierta.

Dejamos algunas data y los capítulos para los que no puedan seguir las ediciones por televisión.



Es un programa con base en la historia y la medicina que cuenta la supervisión histórica del historiador argentino Felipe Pigna y el Dr. Daniel López Rosetti, autor del libro homónimo en el que se basa la ficción. La idea central del unitario es exponer a través del formato docu-ficción las patologías, no necesariamente las causas de las muertes, de personajes notables de la historia argentina e internacional. Durante el desarrollo de la serie se realizan los correspondientes diagnósticos, se habla de la influencia que tuvieron esas enfermedades en la vida pública y personal de los “pacientes”, y la influencia que ejercieron en ellos la política y sus entornos familiares. Además se analizan las autopsias y se actualiza el tratamiento posible con los recursos tecnológicos del presente.

El elenco rotativo de primeras figuras que forman parte del unitario esta conformado por los siguientes actores: Eleonora Wexler, Jorge Suárez, Osmar Núñez, Pablo Rago, Sofía Gala Castiglione, Martín Campilongo, Cecilia Dopazo, Oscar Ferrigno, Luis Machín, Elías Viñoles, Silvina Bosco, Carlos Portaluppi, Moro Anghileri, Fernando Dente, Gerardo Romano, Marcelo Mazzarello, Esteban Meloni, Virginia Innocenti, Mariano Argento, Mariano Torre, Gastón Pauls, Guillermo Pfening, Adrián Navarro, Carlos Belloso, Federico D'Elia, Lorenzo Quinteros, Tomás Fonzi, Claudia Lapacó, Julieta Díaz, Michel Gurfi, Guillermo Fernández, Mike Amigorena, María Canale, Nicolás Condito, Michel Noher, Ana Pauls, Florencia Raggi, Carola Reyna y Julia Calvo.


Capítulos (que nos interesan)
Capítulo 1 - Eva Duarte de Perón: Actriz de reparto de su propio drama


La primer paciente del unitario es Eva Perón, personificada por Eleonora Wexler.

Elenco:
Eleonora Wexler, Jorge Suárez y Osmar Núñez
Con Victoria Carreras, Néstor Zacco, Néstor Sánchez, María Canale, Martín Neglia, Carlos Cano, Alejandra Maidana y Martina Culell. 



Capítulo 2 - Juan Domingo Perón: Emoción y corazón


El segundo paciente del unitario es Juan Domingo Perón, personificado por Gerardo Romano. 

Elenco:
Gerardo Romano, Esteban Meloni y la participación especial de Carola Reyna
Con Mariano Argento, Victoria Carreras, Jorge Tixeira, Carlos Cano, Enrique Barris y Lucrecia Carrera.



Capítulo 3 - Ernesto "Che" Guevara: Tantas veces me mataron, tantas veces me morí


El tercer paciente del unitario es Ernesto Guevara, personificado por Pablo Rago. 

Elenco:
Pablo Rago y Sofía Gala Castiglione
Con Alberto Ajaka, Victoria Carreras, Natalia Cociuffo, Miguel Mas, Joaquín Flamini, Carlos Cano, Jesús Alfredo David, Daniel García, Julío Pallero, Damián Albariño y Raudel Morales Ríos.



Capítulo 4 - Discepolín: Donde el sufrimiento se hace carne


El cuarto paciente del unitario es Enrique Santos Discépolo, personificado por Marcelo Mazzarello. 

Elenco:
Marcelo Mazzarello, Virginia Innocenti y Mariano Torre
Con Martín Campilongo, Victoria Carreras, Darío Calvi, Carlos Cano y Martín Gross.



Capítulo 8 - Juan José Castelli: "El silencio del orador"


El octavo paciente del unitario es Juan José Castelli, personificado por Luis Machín. 

Elenco:
Luis Machín, Elías Viñoles, Silvina Bosco y Antonio Ugo
Con Victoria Carreras, Ana Pauls, Michel Gurfi, Pablo Díaz, Carlos Cano, Luis Gianneo, Javier Niklison, Pablo Pieretti y Mario Veron.



Capítulo 11 - Carlos Jauregui: "El mismo amor, los mismos derechos"


El undécimo primer paciente del unitario es Carlos Jauregui, personificado por Gastón Pauls. 

Elenco:
Gastón Pauls, Guillermo Pfening y Michel Noher
Con Victoria Carreras, Tomás de las Heras, Valeria Lorca, Camila Sosa Villada, Monina Bonelli, Carlos Cano, Sofía Wilhelmi, Juan Pablo Mirabelli, Exequiel Nacevich y Andrés Freite.



Capítulo 12 - Manuel Belgrano: "Ay, patria mia"


El undécimo segundo paciente del unitario es Manuel Belgrano, personificado por Esteban Meloni. 

Elenco:
Esteban Meloni, Guillermo Pfening, María Canale y Moro Anghileri
Con Victoria Carreras, Joaquín Berthold, Andrés Daniel Sosa y Carlos Cano.



Capítulo 13 - José de San Martín: "La cordillera no fue su único obstáculo"


El undécimo tercer y último paciente del unitario es José de San Martín, personificado por Mike Amigorena. 

Elenco:
Mike Amigorena, Florencia Raggi y Coraje Abalos
Con Juan Pablo Geretto, Oscar Ferrigno, Victoria Carreras, Diego Echegoyen, Carlos Cano, Pablo Rodríguez Albi, Bárbara Strauss, Carolina Carreras y María Sol Ventieri.





domingo, 9 de octubre de 2011

Recordando al CHE

Un día como hoy hace 44 años era fusilado en La Higuera, Bolivia, el Comandante Ernesto "Che" Guevara, ejemplo de lucha para todos los que perseguimos ideales.


Sin entrar en detalles, a continuación la carta que el General Perón escribió luego de enterarse de su fallecimiento.

Compañeros:
Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.

Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara.

Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo que fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿qué edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Yrigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el “Che” los enmendó!

En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura: el imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender, ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo.

Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.

Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras, pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto “Che” Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967