viernes, 14 de marzo de 2014

(14/03/1978) Masacre en el Pabellón Séptimo

La masacre de "Pabellón Séptimo" (mal llamado históricamente como "El motín de los colchones") es aún un tema vigente, desde que fue retomado por la abogada Claudia Cesaroni en su libro "Masacre en el Pabellón Séptimo", porque el Indio Solari mencionó el libro en su último recital y además por la reciente decisión de la justicia de reabrir la causa.


14 de Marzo de 1978

Lo que sucedió el 14 de marzo de 1978, en la cárcel de Devoto, se conoce como El motín de los colchones. Pero el nombre que titula una de las peores tragedias carcelarias de la historia argentina (dejó 65 presos muertos) es errado. No se trató de un motín sino de una masacre.

El 14 de marzo de 1978 decenas de personas murieron carbonizadas y algunas de ellas, con disparos de ametralladora, en el pabellón 7 de la Cárcel de Devoto, dependiente del Servicio Penitenciario Federal. En ese pabellón vivían 160 presos llamados “comunes”. Enfrente, separados por un patio interno, estaba el pabellón de presas políticas. Algunas de ellas vieron cómo decenas de presos, jóvenes la mayoría, gritaban desesperados pidiendo ayuda, mientras se quemaban vivos. Lo que pasó allí se conoció como “Motín de los colchones”: uno más de las decenas de hechos que se llaman motines y que en la propia definición marcan un tipo de mirada sobre lo que sucede en la cárcel: los presos no solo son brutales, sino que además, son brutos, y  en lugar de pedir algo civilizadamente, se prenden fuego, o queman colchones, y como consecuencia de esa inconsciencia, mueren de a decenas. Sucedió en 1978, en plena dictadura militar, pero también en 2005, en la provincia de Buenos Aires (Penal de Magdalena: 33 muertos), en 2007, en la provincia de Santiago del Estero (Penal de Varones: 34 muertos), y en decenas de casos en los que en institutos, cárceles y comisarías, se repite los hechos y las definiciones: muertes por quemaduras y/o asfixia, como consecuencia de un motín.

En cada uno de estos casos, existe una construcción de un hecho que culmina en muertes masivas, padecidas de un solo lado: del que está del otro lado de las rejas, cerradas con candados o dispositivos de seguridad, para garantizar que solo salgan de allí cadáveres, y no presos que puedan “fugarse”.

En el caso de los hechos sucedidos en la cárcel de Devoto el 14 de marzo de 1978, además de candados, hubo armas: ametralladoras que dispararon a las cabezas y los cuerpos de personas que intentaban tomar algo de aire en las ventanas enrejadas. Algunos de los que sobrevivieron al fuego, el humo, y los disparos, terminaron de morirse en calabozos de castigo. Pocos fueron atendidos en un hospital público, o en el hospital de la misma cárcel.

Fragmento del texto: Proyecto de investigación: De “Motín de los colchones” a “Masacre del Pabellón Séptimo”: Sentido, homenaje y denuncia. [Fuente]

 

Una de las víctimas fue Luis María Canosa, cantante de Dulcemembriyo, compañero de Federico Moura y uno de los tantos artistas que circulaba por el under platense allá por los años `70. Luis María fue además un gran amigo del Indio.


"Un sueño con Luis María. Muerto cuando me decía: 'Cada día veo menos cada día veo menos, creo, menos mal' ", le canta el Indio a su amigo, detenido por portación de drogas -un delito menor- y próximo a recuperar la libertad antes de ser asesinado, en Toxi-taxi.


14 de Septiembre de 2013



SOCIEDAD › EL LIBRO QUE RECOMENDO EL INDIO SOLARI ANTE 120 MIL PERSONAS

Pabellón del infierno

Masacre en el Pabellón Séptimo es un libro hecho a pulmón que retrata la muerte de más de 65 presos en Devoto, en 1978, quemados, asfixiados y baleados. Durante el recital en Mendoza, el mayor de la historia del rock argentino, el Indio, lo recomendó. Ahora es un boom.

Veinticinco segundos de las tres horas que duró el recital del Indio Solari en Mendoza, el sábado 14 de septiembre. Durante apenas veinticinco segundos, debajo de la lluvia y atravesadas por el frío, 120 mil personas escucharon de boca del músico, una de las pocas veces que habló porque hablar le hacía tiritar los dientes: “Para el que tiene el hábito de la lectura ha sacado un libro una escritora que se llama Claudia Cesaroni –dijo el Indio, mientras alguien desde el público gritaba ‘¡Cobos traidor!’–, que estaría bueno leer sobre la masacre del año ’78 en el pabellón séptimo en Devoto. Aquellos que tengan el hábito de leer, cómprenlo, léanlo y se enterarán de las verdaderas razones de la masacre que hubo ahí”. Pasaron los 25 segundos y empezaron los casi cinco minutos del tema “Pabellón séptimo (relato de Horacio)” que todo el mundo tararea pero que recién ahora empezarán a tener noción directa de lo que canta la letra. Entre las 120 mil personas, Claudia Cesaroni, abrigada literalmente hasta los ojos, no podía creer lo que estaba escuchando. Con un nudo en la garganta y una sonrisa que se le iba en ancho más allá de los límites que dejaba el hueco de la capucha de la campera, festejó abrazada con el grupito de amigas con las que había llegado al autódromo, cinco horas antes de que iniciara el recital. “En ese momento –dijo a este cronista–, me di cuenta de que todo este esfuerzo valió la pena.”



"Masacre en el Pabellón Séptimo" de Claudia Cesaroni

Masacre en el Pabellón Séptimo comenzó a ser escrito en 2011. Se trabajó con sobrevivientes, testigos, un equipo jurídico y se realizaron talleres con personas privadas de la libertad. Embarcados en esa profunda investigación, los realizadores del libro intentaron contactarse con el Indio para conocer un poco más sobre esa historia que lo tocaba de cerca. Pero Solari no da entrevistas, aunque sí autorizó a los investigadores a que utilizaran el tema (Pabellón Séptimo) para difundir la masacre.
Una vez publicado, Cesaroni junto a su equipo le acercaron un ejemplar a la productora del músico y días después recibieron un "afectuoso" correo electrónico por parte de Solari. La mención especial del Indio en el recital de Mendoza completa un círculo de trabajo y lucha contra la impunidad, en la que afectados, sobrevivientes, investigadores y el propio Indio Solari se ven embarcados. Pero por mucho que sea no alcanza: el reclamo para que el mal llamado "motín de los colchones" se juzgue como un delito de lesa humanidad continúa pendiente.



>> Enlace: Entrevista con Claudia Cesaroni (17/09/2013 - Agencia Paco Urondo) <<

>> Enlace: Más información sobre el libro (Editorial "Tren en Movimiento") <<




Actualidad: Se reabre la causa

Treinta y seis años después la Justicia parece hacer un intento por arrojar un poco de luz sobre una masacre que quiso ser mostrada como motín y en ese marco, Cesaroni trabajó para mostrar cómo en dictadura los padecimientos de los presos “comunes” tuvieron semejanzas con los de los presos políticos. Aunque para el fiscal federal Federico Delgado, lo sucedido en Devoto no puede tipificarse como delito de lesa humanidad. Delgado no ve con claridad la vinculación entre lo sucedido en Devoto y el plan sistemático de represión del terrorismo de Estado. Pero ahora le pasa la posta al juez federal Daniel Rafecas, que tendrá que dar las definiciones, aunque ya le sugiere que vuelva al fuero ordinario.



>> Enlace: Nota de Página/12 (18/02/2014) | Enlace: Nota de INFOnews (18/02/2014) <<

>> Enlace: Nota de Télam (02/02/2014) <<

 

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